No se me ocurre un cuento más apropiado para estos días que tienen un aire
de postal de navidad. Así podemos entretenernos un poquito, antes de salir a
jugar con la nieve. El nombre de la protagonista quizás te suene…
"El rastro de tu sangre en la nieve”, cuento de Gabriel García Márquez
Al anochecer, cuando llegaron a la frontera, Nena Daconte se dio cuenta de que el dedo con el anillo de bodas le seguía sangrando. El guardia civil con una manta de lana cruda sobre el tricornio de charol examinó los pasaportes a la luz de una linterna de carburo, haciendo un grande esfuerzo para que no lo derribara la presión del viento que soplaba de los Pirineos.