Fotografía de Víctor Maeso
“¿Quién me
ha robado el mes de abril?” cantó mi Joaquín Sabina.
Nunca hubiera pensado que, literalmente, me iba a ocurrir lo cantado por Sabina…
“¿Quién me
ha robado el mes de abril?”
En la posada del fracaso,
donde no hay consuelo ni ascensor,
el desamparo y la humedad
comparten colchón.
Y cuando por la calle pasa
la vida como un huracán,
el hombre del traje gris
saca un sucio calendario del bolsillo
y grita…
¿Quién me ha robado el mes de abril?
¿Cómo pudo… sucederme a mí?
¿Quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón
La chica de B.U.P. casi todas
las asignaturas suspendió
el curso en que preñada
aquel chaval la dejó.
Y cuando en la pizarra pasa
lista el profe de latín
lágrimas de desamor
ruedan por las páginas de un bloc
y en él escribe…
¿Quién me ha robado el mes de abril?
¿Cómo pudo… sucederme a mí?
Pero, ¿quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón.
El marido de mi madre
en el último tren se marchó
con una peluquera
veinte años menor.
Y cuando exhiben esas risas
de instamatic en París,
derrotada en el sillón
se marchita viendo “FalconCrest”
mi vieja, y piensa…
¿Quién me ha
robado el mes de abril?
¿Cómo pudo sucederme a mí?
¿Quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón.
Joaquín Sabina

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