Aquí te dejo el enlace al tráiler o avance .
https://www.netflix.com/es/title/81254224
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En homenaje a Pau Donés, quiero subir
esta emocionante colaboración con Alejandro Sanz. La canción no es suya, pero
el resultado es fantástico. Fíjate en la letra: es un homenaje a la hipérbole.
Espero que te guste.
https://www.youtube.com/watch?v=Ht_sdb16LLQ
La quiero a morir
Y yo, que hasta ayer
solo fui un holgazán
Y hoy soy el guardián de sus sueños de amor
La quiero a morir
Podéis destrozar todo
aquello que veis
Porque ella de un soplo lo vuelve a crear
Como si nada, como si nada
La quiero a morir
Ella borra las horas
de cada reloj
Y me enseña a pintar transparente el dolor
Con su sonrisa
Levanta una torre
desde el cielo hasta aquí
Y me cose unas alas y me ayuda a subir
A toda prisa, a toda prisa
La quiero a morir
Conoce bien cada
guerra
Cada herida, cada ser
Conoce bien cada guerra
De la vida y del amor también
Me dibuja un paisaje y
me lo hace vivir
En un bosque de lápiz se apodera de mí
La quiero a morir
Y me atrapa en un lazo
que no aprieta jamás
Como un hilo de seda que no puedo soltar
No puedo soltar, no quiero soltar
La…
Elvira Lindo reflexiona en este estupendo
artículo sobre cuál debe ser la actitud de los adolescentes y los jóvenes ante
la pandemia y qué se les debe y puede exigir. No te lo pierdas, sobre todo si
eres de los que se saltan a la torera las normas actuales porque crees que esto
no va contigo.
Un respeto
La voz de los supervivientes de la covid. Las
radios nos van mostrando sus testimonios. Secuelas que provocan escalofríos:
migrañas, dificultad para respirar, pérdidas ocasionales de memoria, lentitud
mental. Hay días en que creemos saber algo sobre el maldito virus y otros en
que nos inunda una certidumbre de ignorancia. De cualquier manera, siempre hay
algo por lo que dar gracias. Viendo el panorama, yo agradezco no tener
adolescentes a mi cargo, ni jóvenes en su primera juventud que puedan
discutirte en casa las medidas sanitarias. Hace tiempo que veníamos
barruntándolo: nuestra sociedad exige a los ciudadanos un nivel de
responsabilidad y autocontrol según la franja de edad. A los viejos, que les
zurzan. Hemos decidido que carecen de derechos y de soberanía. Los amados
hijos, las amadas hijas, llevan a rajatabla el aislamiento de sus progenitores
y a menudo lo exhiben con orgullo. La salud equivale hoy a padecer o no la
covid. Parece dar igual que se mueran de pena, de estar más solos que la una.
Pasamos de glosar las virtudes de una generación que comenzó sus días en la
guerra a olvidar que tienen voluntad propia aunque su movilidad esté mermada.
Es una edad de fácil sometimiento. Lo pienso a menudo: si llegar a vieja es
obedecer, menudo viaje estúpido entonces el de la vida que te niega derechos y
hace que la sociedad te mire con condescendencia.
Los niños, a su peculiar manera, también son
fáciles de controlar. La mente infantil es tan milagrosamente flexible que
convierte enseguida las nuevas normas en tradiciones. Asombra verlos lavarse
las manos con tanto esmero, asumir con fortaleza su pertenencia a las burbujas
escolares. Algunos han sido separados de sus mejores amigos y se saludan con la
mano de un extremo a otro del patio. Tenían tantas ganas de ir al colegio que
disfrutan a tope de esta reducida sociabilidad. Hasta han padecido que por
momentos les cierren los parques, la medida más incongruente de todas, siendo
el lugar más seguro de encuentro social en estos tiempos.
Pero, cuidado, que llegamos a la adolescencia,
esa enfermedad que se cura con el tiempo, y los expertos se ponen ñoños,
juvenilistas, majetes. Antes de afirmar que en el ocio nocturno es donde se
está produciendo el mayor foco de expansión del virus, instan a acudir a los
dichosos influencers para que les comuniquen, en el supuesto
lenguaje cifrado de la juventud, que seguir una serie de normas para no
perjudicar la salud colectiva es guay. Hasta hay quien anima a convertir la
mascarilla en un complemento de distinción para que cada joven customice su
responsabilidad. Me pregunto si no sería más eficaz dirigirse a ese sector de
la ciudadanía, porque ciudadanos son, con seriedad, con la seriedad que merecen
y con la que se les debe exigir.
Las autoridades políticas han contribuido en
gran parte a este desatino. Sabemos que no todos los jóvenes obedecen solo a su
egoísmo, de hecho, seguro que son más los que tienen conciencia de la
importancia de su comportamiento, pero basta con que sean unos pocos. Esos
pocos, muchos cuando se amontonan en un espacio angosto, llenaron los días
pasados algunas calles de Granada. La Junta y el Ayuntamiento optaron por
cerrar el lugar seguro que era la universidad para permitir el aluvión a la
puerta de los bares. Lo que ha pasado, esas cifras que se han disparado, era
esperable, estaba cantado. Lo advertían los sanitarios, que, junto con los
supervivientes de la covid, no saben qué decir para que se les tenga respeto.
Respeto. Pero se ha favorecido aquello que producía un beneficio económico
inmediato. Por supuesto, la educación y la sanidad siguen estando a la zaga.
Imagino que es difícil para un joven serlo ahora, también ser responsable de
adolescentes bajo estas premisas, pero no cabe otra que exigirles su parte como
a un adulto cualquiera. Aunque qué decir si en Madrid el toque de queda se traduce
en ampliar el horario de los bares. Qué decir ya.
Elvira Lindo, “El País”,
25-10-2020
Gustavo Adolfo Béquer
Bueno,
no es que sea santo de mi devoción este libro, pero sé que gusta mucho, que
entretiene y divierte, y que todo el que lee esta primera novela de la saga y
la disfruta, está de enhorabuena porque puede seguir leyendo las disparatadas situaciones
que le ocurren al protagonista. Son cinco, los libros que escribió Sharpe con
el mismo personaje. Todos ellos siguen la estela del mejor humor británico.
Espero que te gusten. Son muy apropiados para contrarrestar esta extraña etapa
en la que nos encontramos.
Segunda
propuesta para comenzar con buen pie este verano, la deliciosa “Orgullo y
prejuicio”, de Jane Austin. Una historia de amor que nos queda algo lejana por
su formalidad pero que nos atrapa desde el principio. A mí me pasa algo muy
curioso, siempre que la releo, engancho de tirón todas las de su autora y luego, muchas veces, me paso a las hermanas
Brontë. Por cierto, si te gusta, luego puedes ver la película: está muy
lograda.
Primera
propuesta para entretener la espera mientras salen las notas de la innombrable:
una novela policíaca de una de las mejores escritoras del género, P.D. James.
Su detective, Adam Dalgliesh, es una de las creaciones que marcan un estilo, el
del policía con sentido artístico, introspectivo, sensible y prudente. Este es
uno de estos libros que se disfrutan por la trama y por lo bien contada que
esta está. Recomendable para empezar bien este verano y vaciar la cabeza de un
estresante curso.
“¿Quién me
ha robado el mes de abril?” cantó mi Joaquín Sabina.
Nunca hubiera pensado que, literalmente, me iba a ocurrir lo cantado por Sabina…
“El velo de la abadesa” de Bocaccio
|
¿Y si el virus hubiera atacado a los jóvenes como tú? ¿Cómo
hubieran reaccionado tus abuelos? Elvira Lindo es tajante. Léela.
“Geometría
de una pandemia”, por JoséLuis Sampedro
Los científicos llevaban un mes
preocupados por una cuestión coronavírica fundamental. Sabían que China había
logrado controlar sus focos de infección, en particular la ciudad de Wuhan, con
11 millones de habitantes, por el simple prospecto de aislarlos del resto del
mundo. Pero ¿sería posible aplicar ese tipo de medidas en las democracias
occidentales? Acabamos de ver que sí. Las medidas del Gobierno español, como
las de otros países de nuestro entorno, se basan casi por entero en la
experiencia china. Los aislamientos y las cuarentenas ralentizan la propagación
del virus. Eso no quiere decir que lo eliminen —este coronavirus no tiene pinta
de estar en riesgo de extinción—, pero sí que permite a los sistemas sanitarios
gestionar sus efectos. Esta es la clave para entender la crisis sanitaria. Las
Bolsas son otra historia.
El
coronavirus (SARS-CoV-2, en la jerga, causante de la enfermedad respiratoria
Covid-19, pero ruego al lector que se olvide de estas espesuras lexicológicas)
se propaga mejor que su predecesor el SARS, y hasta mejor que la gripe, que
hasta ahora era la verdadera pesadilla de los epidemiólogos. Pocos científicos
esperarán eliminarlo a estas alturas. Lo más probable es que el coronavirus
infecte tarde o temprano a la mayor parte de la población europea, y
seguramente de la mundial. La canciller alemana, Angela Merkel, lo ha cifrado
esta semana en un 70% de la población, y quién sabe si se quedó corta. Pero
esto no es un dato tan preocupante como parece.
Una
buena regla que han aprendido los epidemiólogos en esta crisis es 80/15/5. Son
porcentajes, y por eso suman 100. El 80% de los españoles, y de los europeos,
se infectarán sin casi enterarse. Para ellos, la enfermedad será tan leve que
ni le prestarán atención más allá de un ocasional paracetamol. El 15% puede
sufrir neumonía y necesitará tratamiento. Y el otro 5% tendrá que ingresar en
la unidad de cuidados intensivos (UCI) de su hospital. 80/15/5 es la clave para
entender las medidas que están tomando el Gobierno. Esas medidas son correctas,
pero no siempre fáciles de entender por la población. Ni por los mercados, por
las fluctuaciones cuánticas que venimos observando en ese gallinero.
Hay
una geometría de la pandemia. Si el virus va a acabar por contagiarnos a casi
todos, ¿por qué empeñarse en frenar su propagación? El objetivo del estado de
alerta declarado por el Gobierno no es protegerte a ti, desocupado lector, sino
al sistema sanitario que, con toda seguridad, necesitarás alguna vez en tu
vida. El 5% de 100 infectados son cinco pacientes en la UCI. El 5% de un millón
de infectados son 50.000 pacientes en la UCI. Ningún sistema sanitario puede
soportar eso y las medidas son necesarias para allanar la curva de contagio,
como puedes leer en Materia. El número final de infectados puede ser el mismo,
pero su llegada a los hospitales se escalonará lo bastante como para hacer
posible la atención a los casos más graves. Tu aislamiento no es para ti, sino
para los demás. Pórtate bien.
Cuenta la triste historia de una chica muy, muy buena, pero muy,
muy feúcha que hace de “lazarillo” de un joven ciego. Dicho joven está
enamorado de ella; pero no la ve, claro. ¿Qué pasaría si recuperara la vista?
Si quieres saberlo, abre el libro, que es muy chulo…
Muy apropiado
este poema de la guatemalteca Guisela López para celebrar el “Día de la Mujer”.
¡Salud a todas!
Presentes
Llegamos aquí presurosas…
Hemos venido,
convocadas por un sueño.
Las mujeres
recorremos las plazas del mundo
desplegando palabras.
Hemos llegado de todas partes
unas tristes,
otras alegres,
algunas rotas.
Trazando arcoíris
con nuestros colores de piel,
constelaciones
con nuestras miradas.
Nos encontramos
proclamando la soberanía de nuestros
cuerpos,
defendiendo la libertad de nuestros
pasos.
Haciendo resonar nuestra voz.
de continente a continente.
Transgrediendo mandatos,
construyendo metáforas amables
con la fuerza de nuestros deseos.
Enlazándonos,
más allá de nuestra edad
y nuestras nacionalidades.
Acarreando esperanzas
en la desesperanza.
Tejiendo redes,
laboriosas arañas.
Construyendo ciudadanía
centímetro a centímetro.
Transformando la realidad
con nuestros caminares,
incursionando el viento
vestidas de cometas,
despeinadas de flores,
deliberadas,
presentes,
en esta marcha por la vida.